Cada paciente es un lienzo en blanco, y el ecógrafo, nuestro pincel. Al igual que un pintor necesita dominar las técnicas y la teoría del color, el ecógrafo requiere un profundo conocimiento de los principios físicos y anatómicos. Con cada exploración, creamos una obra de arte, una imagen que nos revela los secretos del cuerpo humano. La ecografía es más que una técnica, es un arte que combina la ciencia con la sensibilidad
El proceso de convertir una señal en una imagen diagnóstica en ecografía es una tecnología avanzada que implica una serie de pasos fundamentales. Todo comienza con el impulso eléctrico inicial: el sistema ecográfico envía un impulso eléctrico al transductor, activándolo para iniciar la generación de ultrasonidos. Este transductor, al recibir el impulso, convierte la electricidad en pulsos de ultrasonido de alta frecuencia que se dirigen hacia el interior del cuerpo.
Una vez emitidas, las ondas de ultrasonido viajan a través de los tejidos y se comportan de manera única cuando encuentran interfaces entre estructuras de distintas densidades. Al alcanzar una de estas interfaces, una parte de la onda se refleja y retorna como eco, mientras que el resto continúa avanzando. Este fenómeno de propagación y reflexión de las ondas es fundamental para captar información sobre las distintas capas y tipos de tejido en el cuerpo.
Cuando los ecos reflejados regresan al transductor, éste realiza una conversión de ecos en señales eléctricas. La intensidad de estas señales varía según la profundidad y el tipo de tejido que encuentran en su camino. El sistema ecográfico, entonces, recibe estas señales y las organiza en una imagen en escala de grises. En esta representación visual, las áreas brillantes (o hiperecoicas) indican ecos fuertes reflejados por tejidos densos, mientras que las áreas oscuras (hipoecoicas o anecoicas) representan ecos más débiles o incluso la ausencia de ellos, típicos de tejidos blandos o llenos de líquido.
Finalmente, esta serie de procesos permite la visualización en tiempo real de las estructuras internas del cuerpo. Gracias a esta capacidad de observación instantánea, la ecografía facilita diagnósticos rápidos y precisos, proporcionando a los profesionales de la salud una herramienta invaluable para el estudio de órganos y tejidos sin necesidad de procedimientos invasivos.
La piezoelectricidad es una propiedad fascinante de ciertos materiales, como el cuarzo, que les permite generar una carga eléctrica cuando son sometidos a presión o tensión mecánica. Este fenómeno resulta aún más sorprendente por su carácter reversible: si aplicamos un campo eléctrico a estos materiales, se deforman físicamente. Esta capacidad única es esencial para la generación y detección de ondas de ultrasonido en ecografía.
En el proceso de ecografía, el fenómeno piezoeléctrico es aprovechado para crear ultrasonidos. Todo comienza con una corriente alterna, es decir, una corriente que cambia continuamente de polaridad, la cual es aplicada a un cristal piezoeléctrico en el transductor. Este campo eléctrico alterno induce una oscilación en el cristal, haciéndolo vibrar. Estas vibraciones mecánicas se transmiten al medio circundante, como los tejidos del paciente, en forma de ondas sonoras de alta frecuencia, que conocemos como ultrasonidos.
Cuando las ondas ultrasónicas encuentran una interfase entre dos tejidos de distinta densidad, como músculo y hueso, una parte de la energía se refleja de vuelta hacia el transductor. Al recibir estas ondas reflejadas, el cristal piezoeléctrico vuelve a vibrar. Esta vibración genera una corriente eléctrica proporcional a la amplitud de las ondas reflejadas. Luego, el sistema de ultrasonido amplifica y procesa esta señal eléctrica para formar la imagen diagnóstica.
Un cristal piezoeléctrico se comporta de manera similar a un diapasón. Al golpear un diapasón, este vibra y emite un sonido; en el caso del cristal piezoeléctrico, en lugar de golpearlo, se le aplica una corriente eléctrica para inducir la vibración. Y así como el diapasón puede captar vibraciones de otros objetos que resuenan a su misma frecuencia, el cristal piezoeléctrico "escucha" los ecos de las ondas ultrasónicas que regresan, permitiendo visualizar las estructuras internas del cuerpo con precisión.
Los cristales piezoeléctricos son cristales que tienen la capacidad de generar una carga eléctrica cuando se les aplica presión mecánica (por ejemplo, el cuarzo). Estos mismos cristales convierten el eco de ultrasonido ( onda ultrasonica) que regresa en una señal eléctrica, que luego el procesor de nuestro equipo convierte mediante procesos complejos en una imagen.
Los transductores de ultrasonido utilizan cristales piezoeléctricos para generar y recibir señales ultrasónicas. Cuando se aplica una corriente eléctrica, estos cristales vibran y producen ondas de ultrasonido, y viceversa.
Los cristales especiales que están situados en la superficie de contacto del transductor son estimulados por una corriente eléctrica y mediante el fenómeno piezoeléctrico generan ondas ultrasónicas, que se transmiten al tejido a través de un gel de acoplamiento entre la sonda y la piel del paciente. Este proceso se basa en el principio del efecto piezoeléctrico.
Los mismos cristales sirven como receptores de las ondas ultrasónicas de retorno, lo que significa que las ondas sonoras reflejadas por el tejido son absorbidas por los cristales transductores y generan señales eléctricas específicas.
Estas señales se descodifican y procesan para obtener información de imagen. Aunque se producen millones de ondas sonoras por segundo cuando el cristal es agitado por una corriente y funciona como transmisor, más del 99% del tiempo se dedica a recibir las ondas sonoras de retorno. Esto garantiza que se registren todos los ecos de retorno, ya que se tarda más tiempo en recibir las ondas de retorno procedentes de mayores profundidades.
Los ecos del haz emitido suelen dispersarse y reflejarse al encontrar tejido inhomogéneo o saltos de impedancia en la transición entre dos tipos de tejido o estructuras. Esto creará ondas de retorno con diferentes intensidades y tiempos de tránsito. Esta información es evaluada por el software de la máquina de ultrasonidos y da lugar a la imagen que se muestra en el monitor.
Transductores convexos: Se utilizan normalmente en la ecografía abdominal y pélvica. Los cristales se disponen unos junto a otros a lo largo de una superficie curva (convexa). Esto permite ampliar el campo de visión, especialmente en la visualización en profundidad, pero también asegura una buena resolución en el campo cercano.
Transductores lineales: Utilizan cristales colocados uno al lado del otro en línea recta, produciendo una resolución mayor y más uniforme a expensas de la penetración en profundidad.
Transductores de matriz vectorial: Ampliar la ventana acústica de forma trapezoidal, útil para evaluar estructuras superficiales con alta resolución, pero puede producir más artefactos en partes curvas del cuerpo.
Transductores sectoriales: Utilizan elementos de cristal individuales más pequeños y estrechos, generando campos sonoros esféricos que dan lugar a una imagen en forma de abanico o pastel. Son eficaces para la visualización de la profundidad, pero pierden información en el campo cercano.
Además, el uso de sondas inalámbricas más recientes podría adquirir mayor protagonismo, lo que permitiría un examen más cómodo, especialmente en el campo de la ecografía intervencionista.
Los sistemas de ultrasonido modernos optimizan continuamente y automáticamente la imagen mientras se escanea. Sin embargo, algunos parámetros pueden ser ajustados por el usuario para optimizar aún más la imagen:
La conversión de la señal de ultrasonido en imágenes implica el uso de algoritmos sofisticados que interpretan los ecos y generan representaciones visuales.
De los Ecos a la Imagen: Un Proceso Complejo
La Importancia de la Visión
Los ecos de retorno en una ecografía contienen toda la información necesaria para reconstruir una imagen de los tejidos. Sin embargo, nuestro cerebro está altamente especializado en procesar información visual, por lo que convertir los datos acústicos en imágenes es esencial para que los médicos puedan interpretarlos de manera efectiva. La transformación de sonidos en imágenes facilita la evaluación precisa de estructuras internas.
Analogía con la Luz Estroboscópica
La ecografía puede compararse con una luz estroboscópica que "ilumina" rápidamente una escena en fragmentos sucesivos. Cada pulso de ultrasonido actúa como un destello que ilumina una “lámina” del tejido. Al repetir este proceso miles de veces por segundo, se obtienen múltiples "fotogramas" que, al combinarse, forman una imagen en movimiento continua y precisa del tejido.
Duración de los Pulsos y Frecuencia de Repetición
Un pulso típico de ultrasonido dura unos pocos ciclos de onda sonora, que equivalen a unos pocos microsegundos. La frecuencia de repetición de estos pulsos, medida en megahercios (MHz), determina la resolución temporal de la imagen. Una frecuencia de repetición más alta permite obtener imágenes con mayor detalle temporal, aunque disminuye la profundidad de penetración del ultrasonido, afectando la claridad de las estructuras más profundas.
El Ciclo de Trabajo
El ciclo de trabajo es la proporción de tiempo en que el transductor está emitiendo pulsos en comparación con el tiempo total de operación. Un ciclo de trabajo bajo significa que el transductor está emitiendo pulsos solo durante una pequeña fracción del tiempo total, lo cual reduce el calentamiento de los tejidos y mejora la relación señal-ruido, resultando en imágenes más claras y en menor riesgo para el paciente.
Calentamiento Tisular
La energía emitida por el transductor de ultrasonido se disipa en los tejidos en forma de calor. Un calentamiento excesivo puede dañar los tejidos, por lo que es importante ajustar los parámetros del ultrasonido para minimizar este efecto y garantizar la seguridad del paciente. Los ajustes de la potencia de emisión y el ciclo de trabajo ayudan a mantener el calor en niveles seguros.
Procesamiento de la Señal y Formación de la Imagen
La creación de una imagen ecográfica requiere una serie de complejos pasos de procesamiento de la señal:
Cuando las ondas de ultrasonido chocan con los tejidos, los ecos son devueltos al transductor, donde se convierten nuevamente en señales eléctricas para su procesamiento.
El procesamiento de señal implica filtrar, amplificar y reconstruir las ondas de ultrasonido para mejorar la resolución de la imagen.
La formación de la imagen se basa en la interpretación de las señales eléctricas recibidas y su representación visual en una pantalla.
La resolución de la imagen ecográfica está determinada por la frecuencia del ultrasonido y la capacidad del transductor para distinguir entre dos estructuras adyacentes.
Imagina que el transductor de ultrasonido es una linterna submarina que emite un haz de luz (en este caso, ondas sonoras) hacia el cuerpo. Este haz no es un rayo perfecto y estrecho, sino que tiene un perfil específico:
La resolución espacial se refiere a la capacidad de distinguir dos estructuras cercanas como entidades separadas en una imagen ecográfica. Existen tres tipos principales:
Entender este proceso es fundamental para interpretar correctamente las imágenes de ultrasonido y reconocer posibles artefactos, tema que abordaremos en la siguiente sección.
+ Evalua tus competencia